Posts tagged with Web evangelism

2 comments

¿Quién soi?

@soitu_es: Soitu.es se despide hoy. Hasta la vista y gracias a todos. http://bit.ly/2Numf4 Suerte a todo el equipo!!!

Cierra SOITU, y a mí sólo se me ocurre estar confuso. Twitter echa humo con la noticia. Se pide por ahí que haya un envío masivo de mails a BBVA para proclamar que somos lectores de la web, y otros más escépticos dicen que no es cuestión de mandar mails.

RT @Fotomaf Si queréis apoyar a soitu.es mandar yo leo soitu a comunicacion.corporativa@grupobbva.com #yoleosoitu

RT @anab83: creo que la hashtag para apoyar a Soitu no es #yoleosoitu sino#yohagoclicenlosbannersdesoitu

La noticia me hace retroceder un buen puñado de casillas, y cuestionarme mi fe. Quizá no debería ser tan sorprendente en un contexto de crisis económica, y publicitaria, pero no está mal curarse en salud y tomarse esto como una derrota del Barça, como un toque de atención, como un aviso a navegantes.

Me siento identificado con los principios de SOITU.es. Era un lector fragmentario,  habitual de la sección de Vida Digital. Creía en su estrategia de innovación periodística y tecnológica; creía en su diseño (aunque me pareciera un poco recargado en ocasiones), y creía también que su filosofía de dar la bienvenida a la familia periodística  a personas  -bloggers, ciudadanos corrientes…-  y contenidos - redes sociales, wikis, agregadores- modernos e inesperados.

¿En qué nos hemos equivocado?

* El momento: quizá todavía no hay suficientes lectores en la web. O al menos no suficientes lectores de los que esperaba soitu.es: lectores implicados en la información, implicados en internet, que comenten, que envíen fotos, que escriban, que se impliquen en una red social informativa.

* El modelo económico. ¿Por qué pagan los anunciantes? Las variables son demasiadas y todavía no se ha asentado el modelo: tamaño de banner, número de visitantes / usuarios únicos, clics, conversiones en ventas…Es más, ¿quién contabiliza todo esto de una manera fiable? Hay demasiados factores que se mueven demasiado rápido como para que el anunciante sepa a qué atenerse cuando invierte. Demasiado riesgo y demasiado improvisación para pedirle a ninguna empresa. No podemos esperar que la publicidad sostenga a día de hoy un proyecto como SOITU.

* La tecnología: redes sociales, widgets, infografías en flash,…Igual estamos ante la venganza del papel, que tiene la ventaja de llevar siglos de eficacia probada, y los contenidos web no escritos todavía carecen de prestigio informativo.

* El modelo periodísitico: esta es una de las hipótesis menos victimistas, y que más me/nos tenemos que plantear. Los periodistas y redactores que creemos tanto en la web tenemos que plantearnos si no creemos demasiado. Quizá el periodismo ciudadano no sea la respuesta; ni la independencia y la subjetividad del blogger sean tan deseables. Es posible que ahora mismo haya una superabundancia de contenidos, imposibles de abarcar (quién de entre nosotros, creyentes en la web, no tiene un suscriptor RSS repleto de cosas que no encuentra tiempo para leer), que aportan un valor añadido demasiado marginal para el tiempo que consume hacerles caso. Qué proporción del consumo de medios online recae sobre los hombros de abnegados geeks que hacen lo posible por creer y hacer creer que Jauja es la web.

Explotaron una burbuja inmobiliaria y otra crediticia por haberse desvinculado radicalmente de la realidad: un piso debe costar lo que la suma de los pasos que llevan hasta su finalización, más un porcentaje en participación humana que no debe exceder los límites del sentido común; un crédito debe concederse desde la base seguridad de que va a ser devuelto, o deja de ser un crédito.

Quizá se ha inflado artificialmente la labor de un redactor web o de un blogger, o de un periodista ciudadano. Quizá los que vivimos navegando pensamos que cosas como la inmediatez, la abundancia de fuentes o el debate son más importantes de lo que son en ‘el mundo exterior’, en el que la información se consume de una manera mucho menos consciente. Quizá hemos pecado de narcisistas, y nos hemos quedado embelesados con nuestro reflejo virtual en blogs, twitters, comments, facebooks, wikis, tuentis,…

¿Hay una burbuja informativa? ¿Sobrevaloramos los contenidos de la web? ¿Hemos infravalorado el periodismo clásico -ese que renace de sus cenizas y se manifiesta a través de estrategias como la de La Gaceta-?

De verdad, de verdad, de verdad que todavía no sé qué pensar. Iré recogiendo aquí las opiniones que encuentre interesantes, que sospecho que serán muchas.

Reacciones en los medios

  • En Elpais.es“Los proyectos que nacen en sectores inmaduros y crecen en momentos de turbulencias necesitan paciencia para encontrar su sitio”, se despide su director.
  • En PúblicoGumersindo Lafuente: “Preferíamos seguir siendo diferentes a sobrevivir de otra manera”

Parece que la versión oficial dice que el problema es del contexto económico, más que una cuestión de identidad del periodismo online, así que baja la tasa del catastrofímetro…pero sigo recopilando opiniones.

¿Lecciones de su crisis? La necesidad de adelgazar al máximo las estructuras, crear modelos de negocio diferentes de los explotados por los medios generalistas, lograr un buen compromiso entre la calidad y lo popular, y la necesidad de que cualquier medio nuevo se haga fuerte en algún nicho de audiencia y mercado donde aumentar su valor.

No sé si estoy muy de acuerdo con Varela, pero simplemente porque su aportación es demasiado general y demasiado abstracto. ¿No buscaba SOITU “un compromiso entre la calidad y lo popular”?

  • Siguiendo el thread de UTOI en el que Gumersindo Lafuente responde a las prerguntas sobre el cierre, me pregunto si no estarán siendo demasiado complacientes con los motivos del cierre. Sindo admite, como máximo ‘que algo habremos hecho mal’, pero en general la culpa la tiene la atmósfera económica.

“En otra respuesta he aludido ya a esto que comenta, toda la culpa no puede ser ajena, algo habremos hecho mal, claro. Lo pensaremos para no repetir los errores en el futuro.”

2 comments

Oda al lector

A menudo tengo la impresión de que cuando hablo con alguien de las ventajas de internet sobre otros medios de comunicación, todas las conversaciones acaban desembocando, por mi parte, en una defensa del nuevo rol que la web impone a los lectores. Redes sociales, periodismo, política, literatura…La persona que está al otro lado de la pantalla ya no es un receptor plano, no es un frontón en el que rebotar nuestro golpe.

En primer lugar, por una cuestión de comportamiento frente a la información: el usuario de internet no enciende su ordenador y espera a ver qué ponen. Informarse a través de la red implica una participación que puede darse en distintos grados.

Siempre acabo sacando a colación el gráfico que encontré (y copié) del libro El mundo Groundswell, de Charlene Li y Josh Bernoff.

groundswell-ladder

El usuario ya no es un espectador pasivo, sino que ha elegido, como mínimo, el ‘qué’ de lo que quiere saber. Puede teclear una dirección en su browser, pero la costumbre actualmente es la de teclear en el buscador (Google, Yahoo, Bing…) la palabra o palabras clave de búsqueda. Y vayamos subiendo peldaños.

En mayor o menor medida, el espectador ya no es un espectador pasivo. Además de la obligación de buscar, tiene la posibilidad de responder a aquello que lee a través de lo múltiples espacios que existen para ello que todas las webs se han apresurado (o se deberían apresurar) a incluir cuanto antes. Abunda el tipo de lector que quiere ejercer su legítimo derecho a estar en desacuerdo y a expresarlo, y que no ve con buenos ojos que no se le de la opción.

Subiendo más peldaños de la escalera nos damos cuenta de que el espectador ya no es sólo un espectador. Google ha igualado a todos los internautas, colocando a una distancia similar las distintas fuentes de información. SEO mediante (por cantidad, antigüedad y calidad) tienden a ser los medios tradicionales los que atraen un mayor tráfico; pero las distancias se han acortado. Muchos bloggers obtienen más atención y feedback que algunos periódicos digitales, y en cuanto a la presencia en redes como Twitter, los medios tradicionales van claramente desencaminados. En cualquiera de los casos, si comparamos las posibilidades de un periódico nacional y un fanzine para llegar a los kioskos, con las que tienen ahora de competir por lectores, veremos que estamos ante un proceso serio de democratización.

Las nuevas tendencias han favorecido la democratización de la creación de información (una acción sin comparación :P), y su difusión (acabará esto pronto?) ya no depende de grandes inversiones, sino de trabajo duro, habilidad y atención a las tendencias. Algo que puede hacer un equipo contratado ad hoc por una empresa potente…o un par de amigos espabilados.

Hagamos un pequeño paréntesis para ejemplificar:

A través del blog de Jeremiah Owyang leo, entre otros casos, sobre el de un congreso de nuevas tecnologías en EEUU. En uno de los escenarios tenía lugar una entrevista a Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, a cargo de una entrevistadora, al parecer, no demasiado bien preparada. Como es lógico en una entrevista con solera en una convención tecnológica, el evento tenía un hueco privilegiado en Twitter, y Twitter un hueco privilegiado en la entrevista.

Los ‘asistentes’ a través de la red social de microblogging criticaron duramente las preguntas de la entrevstadora, y alabaron las de los asistentes, mucho mejor informados, y probablemente más interesados. La organización del evento reaccionó organizando al día siguiente un turno de preguntas sin intermediarios entre Zuckerberg y su público.

La revista Wired resumía el fenómeno, y otros tantos que se dieron durante la susodicha convención, así

While it might be a rough time to be a speaker, it’s a great time to be an attendee.

La balanza se ha desequilibrado

El respeto, la atención, la autoridad, ya no se le presuponen al que tiene la palabra, sólo porque tiene la palabra. La experiencia ha demostrado que a menudo los portavoces se convierten en portavoces por motivos ajenos a su mérito. Estoy pensando sobre todo en periodismo, donde abunda la cualquierocracia, pero también en cualquier otra área de la comunicación.

El reto es bien simple. ¿Qué exige el nuevo panorama comunicativo?

Más esfuerzo: el internauta ha llegado hasta ti, y tu tema de conversación. Y a una persona interesada en un tema hay que presuponerle, como mínimo curiosidad, como máximo conocimientos. A todos nos ha pasado que hemos leído un artículo en un periódico sobre un tema del que estamos mejor informados que el periodista. No olvidemos que ahora el internauta responde. Hay que ir especialmente bien preparado cuando uno se dirige al público del ciberespacio, y hacer un esfuerzo por acudir con una actitud humilde. Es más que probable que algún lector sepa más que uno mismo.

Más respeto: no se debe tratar al lector como un ingenuo. Para esto hay dos salidas posibles:

- ofrecer todos los puntos de vista. No sólo por el sentido de justicia que implica ofrecer una visión global y ponderada, sino porque no hacerlo conlleva castigo. Recordemos que si un periódico dice A, el lector puede acceder a B con sólo un par de clics. Negar la opción contraria simplemente dejará un regusto de falta de respeto a un lector que puede pensar que le están intentando vender una moto.
- ser honesto con el punto de vista propio. Si un autor piensa dar una visión parcial de algo, haría bien en esforzarse en ser transparente, de manera que el lector sepa a qué atenerse. quién soy, qué pienso, qué sé, qué me gusta. La honestidad es un valor en alza en internet. Los internautas pueden admitir perfectamente los rumores, las opiniones y otros géneros periodísticos reservados a casos excepcionales, siempre y cuando se emitan o se comuniquen con franqueza.

Viva el lector 2.0!!!!

Vía @danscahwbel llego al  siguiente artículo, que recoge las conclusiones de una encuesta realizada por Citibank a pequeñas empresas de EEUU sobre el uso de medios sociales para sus negocios.

Según la encuesta, realizada a 500 ejecutivos de pymes de EEUU, un 76% dice no haber encontrado utilidad a la hora de generar negocio en redes sociales como Facebook, Twitter y LinkedIn en el último año, mientras que un 86% afirma que no ha utilizado las redes sociales para obtener consejo o información.

According to the survey of 500 small business executives across the United States, 76 percent have not found social networking sites such as Facebook, Twitter and LinkedIn to be helpful in generating business leads or for expanding their business during the last year, while 86 percent say they have not used social networking sites to get business advice or information.

Es comprensible que aquellas empresas que tienen un limitado número de recursos económicos y humanos midan con mucho cuidado sus inversiones. Pero tras la  riquísima conversación de esta mañana con los chicos de Deditec, con los que espero mantener una larga y lucrativa relación en el futuro, y la lectura del artículo, me he decidido a  poner negro sobre blanco el motivo oculto detrás de la publicación de este blog. Una teoría de la conspiración de magnitud universal:  quiero que la gente crea de una vez en la web.

Los recursos siempre son limitados. Cómo se colocan en orden de prioridades es lo que definen la estrategia de una empresa. Y, en calidad de justiciero enmascarado, denuncio que todavía hay demasiadas empresas que no comprenden la importancia de internet, si bien conocen al dedillo el discurso que empieza así

“Internet es el futuro. Dos puntos”

A veces uno tiene una sensación absurda en el cuerpo cuando lee, escucha o habla de ciertas cosas. Piensas: “¿te imaginas que un médico tuviera que convencer a un paciente de las ventajas de ser curado?”. Porque para muchos de nosotros las virtudes de la web son evidentes. Es complicado definirlas, y su conversión en dinero no es automática, pero tampoco lo es la de la publicidad tradicional y a día de hoy nadie cuestiona su eficacia.

Por eso hay una tarea imprescindible que precede a la del diseño, programación o community management, que es la evangelización de incrédulos e ignorantes. Consiste en convencer a la gente de que detrás del discurso “Internet es el futuro. Dos puntos” está la siguiente realidad:

Internet ES el futuro. Leñe!

Alguien podría preguntarse ahora: “¿ y a qué incrédulos pretendes convertir desde un blog?” Y yo diría…”Es verdad”.