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visión o ingenuidad

Desde hace menos de un mes puedo decir que no sólo he fantaseado con dar clases de Web 2.0 / community management / comunicación online: las he dado.

Siempre que diseñaba (en la fantasía o en la realidad) una clase, una de las patas principales de la lección pasaba por explicar los valores que ha imprimido la nueva comunicación. Por su origen, la web 2.0 ha impuesto un modelo en el que los principios de la comunicación han variado. Más allá de las cuestiones técnicas y tecnológicas, que permiten a los usuarios crear sus propios contenidos, hay una serie de asuntos casi morales de los que llevo oyendo hablar o leyendo durante los en torno a tres años que llevo metido hasta la curcusilla en la web 2.0.

Permitidme que incruste aquí una ponencia de @alorza sobre el tema de los valores, aplicado al terreno de la política (que lo mismo me da que me da lo mismo)

Me interesa particularmente esta vertiente ética de la comunicación 2.0 con la que la gente está tan de acuerdo. La honestidad, la trasparencia, la colaboración, el espíritu de mejora (@alorza lo llama beta perpetua, creatividad colectiva, etc)… Es todo tan idílico que cuesta discernir si estamos hablando de realidad o wishful thinking.

Yo soy de los que piensa que la presencia de esos valores en la comunicación online es real, pero empiezo a albergar la sospecha de que no durará. Según se van popularizando las herramientas 2.0, lo que era grassroots se está volviendo astroturfing. Se ha aprendido a fingir transparencia, a manufacturar la creatividad colectiva. Los valores 2.0 empiezan a estar tan manidos que se vuelven utilitarios y se hace gala de ellos como de un tatuaje cool o de una camiseta con mensaje ecologista.

Cuando he explicado la comunicación 2.0 a gente todavía no demasiado metida en el ajo, sigo contando con los valores como uno de los pilares principales para entender la comunicación online. Creo que son necesarios para entender la web de la misma manera que puede hacer falta tirar de Franco para explicar la España reciente.

¿Pero quién está más vivo? ¿Los valores de la web 2.0 o Franco?

Me vais a perdonar. Una de mis funciones en mi empresa es la de community manager, y en las redes sociales profesionales firmo como ‘medio experto en 2.0′, pero a menudo me pregunto si no estamos dando vueltas en círculos. Llevo unos cuantos años rebozándome por los medios sociales, y los últimos tres y pico dedicándome profesionalmente a internet, y, aunque es verdad que las cosas cambian, hay muchas que siguen siendo iguales.

¿Estamos confundiendo las fuentes de información?

A veces tengo la sensación de que en internet conversamos los que trabajamos para internet. Una hipótersis corroborada por alguna lectura que no recuerdo que decía que la gran mayoría de los usuarios de Twitter son personas que se dedican a la comunicación (¿es necesario recordar que la mayoría de la gente NO se dedica a la comunicación?). Cuando uno se encuentra con un artículo como esteCommunity manager: ¿moda o necesidad?‘ no puede evitar pensar que ha sido escrito por un community manager o aspirante a ello. Y la gente que lo tuitea, retuitea y requetetuitea son (somos) un montón de forofos convencidos deseando que nos quieran.

Partiendo de esta duda metódica me planteé replantearme las fuentes que consulto en busca de información relevante. Y en base a esta reflexión, planteo la siguiente lista de tipos de fuentes. A cada una de las categorías le corresponde la subcategoría ‘refrito de’, que incluiría todos los sub-contenidos generados a partir de digestiones parciales. Y dentro de cada categoría, por supuesto, existen contenidos con todos los niveles de calidad.

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Re_Acciona

Extraña campaña de publicidad que empieza a desvelarse hoy. Llevaba semanas viendo anuncios en prensa y en marquesinas con un solitario “Re_”, cuando fueron cambiados por una versión 2.0: “Re_inventar” Re_utilizar”, “RE_solver”… A partir de hoy, supongo, la misteriosa sílaba y sus acompañantes se convertirán en esto:

Detrás de la sílaba 'Re_' se escondía Acciona

Detrás de la sílaba 'Re_' se escondía Acciona

Hoy me he topado con un enorme vídeo anuncio incrustado en la página principal del YouTube español. Como el vídeo no se cargaba bien, y parecía resolver el misterio de la sílaba he hecho doble clic. Y he llegado a esta página.

re

¿Veis algo raro? Quizá la imagen es demasiado pequeña… Seguro que os dais cuenta de que el botón de ‘Subscribe’ está como si se hubiera caído. Si navegáis por la página os daréis cuenta de que no es una página de Youtube aunque su URL es youtube.com/experiencere, el favicon que aparece es una copia (no muy conseguida, cuando la miras de cerca) del logo de YouTube, y hasta la descripción de la página encaja (el texto que aparece en la pestaña).

Es un vídeo incrustado en el centro de una enorme imagen con la que no se puede interactuar: no se puede coger el código de embed (al menos no desde esa página), ni comentar, ni bajar el scroll de vídeos relacionados (RE_lacionados? No). Lo único que funciona es la barra del buscador, que sigue conectada a YouTube.

Enhorabuena por la campaña viral: yo mismo estaba pendiente de averiguar de qué se trataba, y ahora estoy haciendo el trabajo de difundir la noticia entre los lectores. Como consuelo me quedan dos cosas: una, que no tengo muchos lectores (con cariño y Re_speto hacia los que me leéis: este es un blog muy joven); y dos, que quiero aprovechar para criticar un par de cosas.

En inglés le dirían “embrace the unexpected” (algo así como acepta, o acoge lo inesperado). Es una de tantas normas no escritas de la web. Si no quieres que la gente comente tu vídeo o lo incruste, o que le salgan noticias relacionadas inapropiadas, no juegues a YouTube. Parece claro que el portal de vídeos está al tanto de la iniciativa, porque si no estaríamos ante un caso flagrante de robo de propiedad intelectual de una empresa grande a una gigante.

Cuando Acciona decide lanzar una campaña copiando lo bueno que tiene YouTube, pero sin dejar que ocurra ‘lo malo’, lo ‘unexpected’, que es lo que hace que la web 2.0 sea enriquecedora, da una imagen de desconfianza y de rigidez. Parece ofrecer una pose un tanto retrógrada con respecto a la web, que es precisamente lo contrario a lo que se espera transmitir con una apariencia copiada de YouTube.

Estamos ante una campaña que se maquilla como 2.0, pero que no es más que publicidad tradicional travestida, y un poco engañosa, porque intenta gorronear las virtudes de la web dinámica sin dejar que el espectador pueda jugar.

Entre mis propósitos de año nuevo estaba el de darle vidilla a mi cuenta de Twitter, y es uno de esos que entran en la delgada lista de deberes cumplidos. Llevo unos cuantos meses enganchado, siguiendo a gente, encontrando a gente, siendo seguido por gente, en una especie de pesadilla de conspiranoico. Me ha tocado replantearme mi papel en la red, mis fronteras de intimidad y privacidad y recolocar los esfuerzos y tiempos que empleo en la web, porque confío bastante en esta red social / microblog / lo que sea, y me encantaría que se quedase.

Sigo a muuuucha gente interesante, que me nutre de links e ideas. Pero me cuesta dar abasto. Llevaba un tiempo buscando una herramienta para filtrar tweets, hacer listas de amigos, y gestionar las varias cuentas de Twitter que pasan por mis manos.

Gracias Ausonia por crear Hootsuite.

¿Para qué sirve Hootsuite?
Lo interesante de Hootsuite es que, yo creo, la respuesta a esa pregunta depende más del uso que le de cada uno a Hootsuite que de la aplicación en sí.

- los que consideren que se trata de la mejor manera de gestionar contactos cuando su número es demasiado alto
- los que lo usen principalmente para poder gestionar varias cuentas de Twitter sin tener que andar logging in y signing out
- los que busquen filtrar tweets de forma temática para monitorear la conversación online sobre una marca
- los que quieran recibir estadísticas sobre el seguimiento de los links publicados en sus tweets

Lo más interesante de esto es que, además de cumplir todas estas funciones, Hootsuite incluye de una manera snecila y fácil de usar todas las herramientas necesarias para hacer un buen uso de Twitter. Existen botones de fácil acceso y uso para las acciones habituales de Twitter, como follow/unfollow, retweet, reply, o enviar un mensaje directo (direct message, para los que echaran de menos el inglés de hace 5 palabras)

Todo ello envuelto en unas herramientas de manejo que están lo suficientemente insertas en el acervo de cualquier usuario un poco avanzado (como el uso de pestañas, o el drag and drop), y que hacen que todo resulte muy intuitivo, fácil de usar, y que sea fácil navegar en busca de las utilidades que necesites.

Es la primera vez que le hago la rosca de manera tan descarada a una aplicación web..y tampoco está tan mal. Y, aunque sé que ya es tarde, voy a intentar quitarme este sabor de boca de lameculillos barato colgando un vídeo en el que en 6 minutos se presentan otras útiles herramientas de Twitter.

More Twitter tools (in 6:30 minutes)

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Oda al lector

A menudo tengo la impresión de que cuando hablo con alguien de las ventajas de internet sobre otros medios de comunicación, todas las conversaciones acaban desembocando, por mi parte, en una defensa del nuevo rol que la web impone a los lectores. Redes sociales, periodismo, política, literatura…La persona que está al otro lado de la pantalla ya no es un receptor plano, no es un frontón en el que rebotar nuestro golpe.

En primer lugar, por una cuestión de comportamiento frente a la información: el usuario de internet no enciende su ordenador y espera a ver qué ponen. Informarse a través de la red implica una participación que puede darse en distintos grados.

Siempre acabo sacando a colación el gráfico que encontré (y copié) del libro El mundo Groundswell, de Charlene Li y Josh Bernoff.

groundswell-ladder

El usuario ya no es un espectador pasivo, sino que ha elegido, como mínimo, el ‘qué’ de lo que quiere saber. Puede teclear una dirección en su browser, pero la costumbre actualmente es la de teclear en el buscador (Google, Yahoo, Bing…) la palabra o palabras clave de búsqueda. Y vayamos subiendo peldaños.

En mayor o menor medida, el espectador ya no es un espectador pasivo. Además de la obligación de buscar, tiene la posibilidad de responder a aquello que lee a través de lo múltiples espacios que existen para ello que todas las webs se han apresurado (o se deberían apresurar) a incluir cuanto antes. Abunda el tipo de lector que quiere ejercer su legítimo derecho a estar en desacuerdo y a expresarlo, y que no ve con buenos ojos que no se le de la opción.

Subiendo más peldaños de la escalera nos damos cuenta de que el espectador ya no es sólo un espectador. Google ha igualado a todos los internautas, colocando a una distancia similar las distintas fuentes de información. SEO mediante (por cantidad, antigüedad y calidad) tienden a ser los medios tradicionales los que atraen un mayor tráfico; pero las distancias se han acortado. Muchos bloggers obtienen más atención y feedback que algunos periódicos digitales, y en cuanto a la presencia en redes como Twitter, los medios tradicionales van claramente desencaminados. En cualquiera de los casos, si comparamos las posibilidades de un periódico nacional y un fanzine para llegar a los kioskos, con las que tienen ahora de competir por lectores, veremos que estamos ante un proceso serio de democratización.

Las nuevas tendencias han favorecido la democratización de la creación de información (una acción sin comparación :P), y su difusión (acabará esto pronto?) ya no depende de grandes inversiones, sino de trabajo duro, habilidad y atención a las tendencias. Algo que puede hacer un equipo contratado ad hoc por una empresa potente…o un par de amigos espabilados.

Hagamos un pequeño paréntesis para ejemplificar:

A través del blog de Jeremiah Owyang leo, entre otros casos, sobre el de un congreso de nuevas tecnologías en EEUU. En uno de los escenarios tenía lugar una entrevista a Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, a cargo de una entrevistadora, al parecer, no demasiado bien preparada. Como es lógico en una entrevista con solera en una convención tecnológica, el evento tenía un hueco privilegiado en Twitter, y Twitter un hueco privilegiado en la entrevista.

Los ‘asistentes’ a través de la red social de microblogging criticaron duramente las preguntas de la entrevstadora, y alabaron las de los asistentes, mucho mejor informados, y probablemente más interesados. La organización del evento reaccionó organizando al día siguiente un turno de preguntas sin intermediarios entre Zuckerberg y su público.

La revista Wired resumía el fenómeno, y otros tantos que se dieron durante la susodicha convención, así

While it might be a rough time to be a speaker, it’s a great time to be an attendee.

La balanza se ha desequilibrado

El respeto, la atención, la autoridad, ya no se le presuponen al que tiene la palabra, sólo porque tiene la palabra. La experiencia ha demostrado que a menudo los portavoces se convierten en portavoces por motivos ajenos a su mérito. Estoy pensando sobre todo en periodismo, donde abunda la cualquierocracia, pero también en cualquier otra área de la comunicación.

El reto es bien simple. ¿Qué exige el nuevo panorama comunicativo?

Más esfuerzo: el internauta ha llegado hasta ti, y tu tema de conversación. Y a una persona interesada en un tema hay que presuponerle, como mínimo curiosidad, como máximo conocimientos. A todos nos ha pasado que hemos leído un artículo en un periódico sobre un tema del que estamos mejor informados que el periodista. No olvidemos que ahora el internauta responde. Hay que ir especialmente bien preparado cuando uno se dirige al público del ciberespacio, y hacer un esfuerzo por acudir con una actitud humilde. Es más que probable que algún lector sepa más que uno mismo.

Más respeto: no se debe tratar al lector como un ingenuo. Para esto hay dos salidas posibles:

- ofrecer todos los puntos de vista. No sólo por el sentido de justicia que implica ofrecer una visión global y ponderada, sino porque no hacerlo conlleva castigo. Recordemos que si un periódico dice A, el lector puede acceder a B con sólo un par de clics. Negar la opción contraria simplemente dejará un regusto de falta de respeto a un lector que puede pensar que le están intentando vender una moto.
- ser honesto con el punto de vista propio. Si un autor piensa dar una visión parcial de algo, haría bien en esforzarse en ser transparente, de manera que el lector sepa a qué atenerse. quién soy, qué pienso, qué sé, qué me gusta. La honestidad es un valor en alza en internet. Los internautas pueden admitir perfectamente los rumores, las opiniones y otros géneros periodísticos reservados a casos excepcionales, siempre y cuando se emitan o se comuniquen con franqueza.

Viva el lector 2.0!!!!