El pasado lunes, Gutiérrez Comunicación atrajo a un buen puñado de frikis en torno a dos temas de debate que aspiran a ser marido y mujer: la política y las redes (sociales o no). Los diputados de la Asamblea de Madrid José Cepeda (PSOE), Inés Sabanés (IU) y David Pérez (PP) se sentaron a la mesa moderada por Rafa Rubio para debatir sobre la entrada de las nuevas tecnologías de la información en la política.
Los tres invitados tienen experiencia de primera mano. José Cepeda es uno de los diputados más activos en la red, especialmente en Twitter; David Pérez fue de los primeros políticos de la Asamblea de Madrid en compartir sus pensamientos en un blog, escribiendo en ‘Madrid, Ciudad abierta’; Inés Sabanés es una disciplinada bloguera con las puertas abiertas en Facebook desde enero de 2009.
A pesar de los tres políticos y su posición predominante, en su mesa de frente a la audiencia, el absoluto protagonista del evento, en la opinión del que suscribe, fue la pantalla.
De frente a los espectadores, y a barlovento de los ponentes presidía la sala una pantalla en la que se proyectaban los tweets que contuvieran el hashtag #politicaredes. Por ese espacio privilegiado fueron pasando los mensajes de alguos de los asistentes (que aporreábamos nuestros netbooks, laptops, smartphones u otras fruslerías) y de otros no tan asistentes que estaban siguiendo la conversación a través del tag en Twitter o del streaming.
La experiencia fue reveladora. Cuesta imaginarse lo que debe suponer ser ponente en el siglo XXI, conferenciando ante multitudes de cabezas gachas, preocupadas por escucharte con medio cerebro mientras tuitean con el otro medio.
Se crea un interesante juego de fronteras y conversaciones. Mientras los ponentes emiten, los oyentes emiten y charlan, y, con los mensajes a la vista, quedan al descubierto las distancias entre lo que se está hablando desde el estrado y lo que a la gente le interesa. La proyección de los tweets ofrecía feedback en tiempo real sobre las palabras de los ponentes, y las conversaciones que brotaban de ellas.
Los políticos ofrecían sus opiniones, expuestos a ser atacados por la espalda por un mensaje que los acusara de aburridos, tópicos o simples. Evidentemente no todo el monte eran críticas, y abundaron los mensajes positivos, las citas textuales y las conversaciones hilvanadas, pero el formato claramente ofrecía un juicio inmisericorde y en tiempo real del evento.
Pensaba ilustrar el post con una fotito pero no me he podido resistir a ‘robarle’ tres a @petitsetmaman
Podéis ver todas las fotos que hizo del evento aquí



El blogger John Batelle lanzó una pregunta al aire desde su blog: ¿debería Google comprar Twitter? Más allá de una respuesta empresarial sobre el posible retorno de inversión, hay una invitación a reflexionar sobre la naturaleza delos buscadores. Google, Yahoo, MSN…no compiten solos.