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El lanzamiento de Gaceta y el cierre de Soitu han sido los dos acontecimientos periodísticos recientes que más me han hecho reflexionar, probablemente por la cercanía con los que los he vivido. Después de seguir durante dos años a los chicos de Gumersindo, dos años que han coincidido con mi entrada profesional en el mundo de la web, el cierre de su web, y el éxito con el que se ha estrenado Gaceta me han hecho replantearme mi concepción, o mi prisa, con respecto al periodismo que impone la red.

extraVolviendo la mirada sobre Gaceta, creo reconocer que gran parte del secreto del regreso rutilante del orgullo impreso tiene que ver con las exlcusivas. Y sobre ello he estado charlando estos días con José Luis López del Valle, padre de amigo, amigo, y periodista de vuelta, que me ayuda a entender que el periodismo, la manera de entender la comunicación, no cambian tan rápido como yo me pensaba, o esperaba, y que siempre es demasiado pronto para enterrar viejas concepciones.

¿Cómo ha cambiado la manera de entender las exclusivas?
Siempre fueron el objetivo primordial del profesional de la información y muy valoradas. Los medios para lograrlas son diversos, pero sobre todo requieren una amplia agenda de contactos, no desvelar nunca las fuentes para evitar que se acaben y realizar una labor de investigación, a veces muy laboriosa. Eso le obliga al periodista a ejercer las 24 horas del día porque nunca sabes donde puedes sacar una exclusiva y, a veces, a propiciar enemistades inesperadas.

¿En qué se diferencian las exclusivas de entonces de las de ahora?
En mi opinión se diferenciaban muy poco, salvo en que ahora la mayoría de ellas tienen matices y objetivos totalmente ideológicos, políticos o empresariales. Yo empecé a ejercer en el año 1968 ejercí profesionalmente 7 años con Franco. Ya te imaginas cómo era entonces la situación. Creo que los primeros 20 años de transición, hasta la llegada de Aznar a la Presidencia no había tanto radicalismo político en la profesión. Aunque tal vez ya se dejó notar en los últimos años del felipismo. La transición pilló a la derecha con el paso cambiado y algunos medios de esa tendencia no supieron reaccionar. Se vieron desbordados y cayeron en el empeño de sobrevivir.

¿Y qué exclusivas se buscaban en época de Franco?
Pues de tipo deportivo, asociaciones de vecinos, adelantar la información de algunas obras o decisiones administrativas, siempre bajo el control de la censura, etc. Algo que no estuviera directamente relacionado con la política, aunque ya en esos años la apertura informativa, con Fraga, apuntaba algunos síntomas, sin que faltase los expedientes, multas y cierres de medios.

Y cuándo nace, entonces, la noción de que el periodista es ese cuarto poder, esa especie de policía no violenta? Quién da el pistoletazo de salida a las exclusivas ‘incómodas’?
Creo que fueron surgiendo poco a poco, pero no cabe duda de que el diario El Pais fue el gran precursor de todo.Creo recordar que la mayoría de las exclusivas giranab en torno a la transición, la monarquía. Como se recordará a la muerte de Franco se mantuvo de presidente Arias Navarro y pronto, a los siete meses, se cambió por Adolfo Suárez. El Pais casi siempre adelantaba cosas y en aquella época era como el catecismo profesional. Su gran reto fue en el intento del golpe de estado del 23 F del 81 cuando ya salió con una edición a medianoche defendiendo al democracia. Particularmente no estoy muy de acuerdo con esa leyenda de que los periodistas seamos el cuarto poder.

Los periodistas de la época, ¿cómo eran? ¿Eran estrellas? Eran célebres fuera de la profesión? ¿Se les tenía consideración, miedo, admiración…?
Sí, había estrellas como ahora más o menos. Enla época de Franco, sobre todo en asentos relacionados con sucesos en el diario El Caso. ¿Quién de los veteranos no recuerda, por ejemplo, a Margarita Landi o, en política a Emilio Romero o Jaime Campmany. Célebres, algunos y miedo yo creo que más que ahora.

¿Era más fácil antes ser el primero en acceder a una información, comparándolo con el presente, cuando una noticia que surja en cualquier punto del país puede contrastarse desde el otro extremo en cinco minutos?
Sí, tal vez fuera más fácil antes, a pesar de los avances informáticos de ahora. Porque ahora hay más riesgo de mantener los secretos. Antes tenías dificultades pero podías guardar mejor las exclusivas. Y como eran menos, la transcendencia era mayor.

¿Han cambiado las herramientas del periodista, más allá del uso del ordenador?
Al margen de los medios técnicos, los métodos han cambiado poco. El periodista de raza sabe utilizar los sistemas necesarios, aunque ahora hay muchísimos más profesionales, si bien la mayoría son funcionarios. No salen de las redacciones y la abundancia de los jefes de gabinete entorpecen la libertad informativa. No la facilitan, al contrario. ¿Y las ruedas de prensa en la que se prohiben las preguntas?. ¿Como se pueden tolerar?

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Clásicos básicos

Después de ver cómo uno de los alumnos más avanzados de la clase, SOITU.es, caía víctima de la inmadurez del mercado, uno se pregunta si no se habrá estado contando cuentos chinos estos meses (casi años). Los que trabajamos y creemos en la web no entendemos cómo puede existir en el mundo gente todavía que no se pliegue a las virtudes del 2.0. Pero la cuestión es que todavía no se pliega, y que a lo mejor hay que girar la vista y mirarse un momento al espejo.

Las pruebas demuestran muchas cosas: que al modelo de la comunicación digital le faltan patas para sostenerse económicamente (¿cuánto tiempo hace que YouTube es rentable?) y que la mayoría de la gente NO entiende de web (¿cuántos de vuestros familiares y amigos que no están en Twitter saben bien lo que es Twitter?). No se puede pedir a lectores e inversores que pierdan el culo por un modelo que les es totalmente ajeno.

Quizá SOITU pecó de innovador. En su eslogan, “no mass media”, dejaba bien claro que su lista de objetivos no estaba ‘dominar el mundo’. Sus miras eran demasiado altas, demasiado pronto. Un proyecto orientado a un público colocado en los peldaños más altos de la escalera de Forrester, esa que refleja los distintos tipos de internauta en función de su participación en las herramientas de la web2.0, resulta poco lucrativo en plena crisis de paradigma.

SOITU cerró por ser fiel a sus principios. Se trata de una muerte muy digna, pero yo tengo que pensar en mi futura prole y soy de los que, como Ángel Gabilondo, según Rafa Reig, piensa eso de “las convicciones, al presupuesto.

Lo cual me lleva a reflexionar sobre los clásicos básicos de la web. Me lleva a pensar en aquellas herramientas bien asentadas en el acervo cultural del internauta más básico, que podrían servir de muro de carga sobre el que construir un proyecto online viable. En lugar de dedicar ríos de píxeles a Google Wave, una herramienta que procede de la pregunta de cómo sería el correo electrónico si se hubiera inventado en pleno siglo XXII, ¿por qué no centrarse en el good old email para construir una herramienta comunicativa eficaz?

¿Cuáles son esos clásicos básicos? Me gustaría detenerme un poco sobre cada una de las herramientas de comunicación web que considero que están lo suficientemente consolidadas como para soportar una campaña comunicativa masiva. Como no consigo ser breve, y llevo escrito un terrón infumable de texto, voy a trocear. Aquí va la primera entrega de Clásicos Básicos.

email

El email

Jeremiah Owyang recogía recientemente a un dilema semántico / filosófico sobre el email, al que quería meter en el saco de las redes sociales con unos argumentos bastante razonables como por ejemplo que, cada vez más, las cuentas de correo traen consigo la creación de un perfil. Ocurre en Google, en Yahoo y en Microsoftt Live (para qué hace falta más). Por su parte ReadWriteWeb recogía los argumentos a favor y en contra de la vigencia del email.

Lo cierto es que el email empieza a ser como el libro impreso, o el rock and roll. La gente dedica muchísimas energías a vaticinar su desaparición, mientras sigue utilizándolo, leyéndolo o escuchándolo. Hace unos meses escuchábamos a Luis Arroyo, consultor político, hablando sobre la importancia de una estrategia electoral orientada hacia el correo electrónico, y un tiempo antes a Rahaf Harfoush -esa joven que fue becaria del departamento de comunicación online de Obama y ahora cobra miles de euros dando charlas por el mundo sobre su libro ‘Yes We Did’- contar cómo la campaña de Obama envió mil millones de correos electrónicos (punto dos del post de Xavier Peytibi). Sí, Twitter es maravilloso, pero su penetración entre la población con derecho a voto tiene mucho que envidiar a la del emilio.

Incluso cabe fijarse en que cualquier red social que se precie, esas herramientas a las que se señala como los verdugos del correo, dependen de la existencia de cuentas de correo. Se utilizan para enviar notificaciones importantes, lo cual quiere decir que cuando una red social quiere decir algo y asegurarse de que le hacen caso, recurre al email.

En marketingcharts.com afirman que el aumento de la importancia de las redes sociales ha conducido a un mayor uso del correo-e.

En virtud de estos argumentos declaro oficialmente al correo electrónico como primer miembro de la ilustre casta de los clásicos básicos.

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¿Quién soi?

@soitu_es: Soitu.es se despide hoy. Hasta la vista y gracias a todos. http://bit.ly/2Numf4 Suerte a todo el equipo!!!

Cierra SOITU, y a mí sólo se me ocurre estar confuso. Twitter echa humo con la noticia. Se pide por ahí que haya un envío masivo de mails a BBVA para proclamar que somos lectores de la web, y otros más escépticos dicen que no es cuestión de mandar mails.

RT @Fotomaf Si queréis apoyar a soitu.es mandar yo leo soitu a comunicacion.corporativa@grupobbva.com #yoleosoitu

RT @anab83: creo que la hashtag para apoyar a Soitu no es #yoleosoitu sino#yohagoclicenlosbannersdesoitu

La noticia me hace retroceder un buen puñado de casillas, y cuestionarme mi fe. Quizá no debería ser tan sorprendente en un contexto de crisis económica, y publicitaria, pero no está mal curarse en salud y tomarse esto como una derrota del Barça, como un toque de atención, como un aviso a navegantes.

Me siento identificado con los principios de SOITU.es. Era un lector fragmentario,  habitual de la sección de Vida Digital. Creía en su estrategia de innovación periodística y tecnológica; creía en su diseño (aunque me pareciera un poco recargado en ocasiones), y creía también que su filosofía de dar la bienvenida a la familia periodística  a personas  -bloggers, ciudadanos corrientes…-  y contenidos - redes sociales, wikis, agregadores- modernos e inesperados.

¿En qué nos hemos equivocado?

* El momento: quizá todavía no hay suficientes lectores en la web. O al menos no suficientes lectores de los que esperaba soitu.es: lectores implicados en la información, implicados en internet, que comenten, que envíen fotos, que escriban, que se impliquen en una red social informativa.

* El modelo económico. ¿Por qué pagan los anunciantes? Las variables son demasiadas y todavía no se ha asentado el modelo: tamaño de banner, número de visitantes / usuarios únicos, clics, conversiones en ventas…Es más, ¿quién contabiliza todo esto de una manera fiable? Hay demasiados factores que se mueven demasiado rápido como para que el anunciante sepa a qué atenerse cuando invierte. Demasiado riesgo y demasiado improvisación para pedirle a ninguna empresa. No podemos esperar que la publicidad sostenga a día de hoy un proyecto como SOITU.

* La tecnología: redes sociales, widgets, infografías en flash,…Igual estamos ante la venganza del papel, que tiene la ventaja de llevar siglos de eficacia probada, y los contenidos web no escritos todavía carecen de prestigio informativo.

* El modelo periodísitico: esta es una de las hipótesis menos victimistas, y que más me/nos tenemos que plantear. Los periodistas y redactores que creemos tanto en la web tenemos que plantearnos si no creemos demasiado. Quizá el periodismo ciudadano no sea la respuesta; ni la independencia y la subjetividad del blogger sean tan deseables. Es posible que ahora mismo haya una superabundancia de contenidos, imposibles de abarcar (quién de entre nosotros, creyentes en la web, no tiene un suscriptor RSS repleto de cosas que no encuentra tiempo para leer), que aportan un valor añadido demasiado marginal para el tiempo que consume hacerles caso. Qué proporción del consumo de medios online recae sobre los hombros de abnegados geeks que hacen lo posible por creer y hacer creer que Jauja es la web.

Explotaron una burbuja inmobiliaria y otra crediticia por haberse desvinculado radicalmente de la realidad: un piso debe costar lo que la suma de los pasos que llevan hasta su finalización, más un porcentaje en participación humana que no debe exceder los límites del sentido común; un crédito debe concederse desde la base seguridad de que va a ser devuelto, o deja de ser un crédito.

Quizá se ha inflado artificialmente la labor de un redactor web o de un blogger, o de un periodista ciudadano. Quizá los que vivimos navegando pensamos que cosas como la inmediatez, la abundancia de fuentes o el debate son más importantes de lo que son en ‘el mundo exterior’, en el que la información se consume de una manera mucho menos consciente. Quizá hemos pecado de narcisistas, y nos hemos quedado embelesados con nuestro reflejo virtual en blogs, twitters, comments, facebooks, wikis, tuentis,…

¿Hay una burbuja informativa? ¿Sobrevaloramos los contenidos de la web? ¿Hemos infravalorado el periodismo clásico -ese que renace de sus cenizas y se manifiesta a través de estrategias como la de La Gaceta-?

De verdad, de verdad, de verdad que todavía no sé qué pensar. Iré recogiendo aquí las opiniones que encuentre interesantes, que sospecho que serán muchas.

Reacciones en los medios

  • En Elpais.es“Los proyectos que nacen en sectores inmaduros y crecen en momentos de turbulencias necesitan paciencia para encontrar su sitio”, se despide su director.
  • En PúblicoGumersindo Lafuente: “Preferíamos seguir siendo diferentes a sobrevivir de otra manera”

Parece que la versión oficial dice que el problema es del contexto económico, más que una cuestión de identidad del periodismo online, así que baja la tasa del catastrofímetro…pero sigo recopilando opiniones.

¿Lecciones de su crisis? La necesidad de adelgazar al máximo las estructuras, crear modelos de negocio diferentes de los explotados por los medios generalistas, lograr un buen compromiso entre la calidad y lo popular, y la necesidad de que cualquier medio nuevo se haga fuerte en algún nicho de audiencia y mercado donde aumentar su valor.

No sé si estoy muy de acuerdo con Varela, pero simplemente porque su aportación es demasiado general y demasiado abstracto. ¿No buscaba SOITU “un compromiso entre la calidad y lo popular”?

  • Siguiendo el thread de UTOI en el que Gumersindo Lafuente responde a las prerguntas sobre el cierre, me pregunto si no estarán siendo demasiado complacientes con los motivos del cierre. Sindo admite, como máximo ‘que algo habremos hecho mal’, pero en general la culpa la tiene la atmósfera económica.

“En otra respuesta he aludido ya a esto que comenta, toda la culpa no puede ser ajena, algo habremos hecho mal, claro. Lo pensaremos para no repetir los errores en el futuro.”