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Underdog, momentum y bandwagon son tres palabras que definen estados de ánimo de una campaña electoral. Son distintas maneras de expresar libre y acientíficamente las expectativas creadas en torno a una candidatura.

Underdog: término proveniente del mundo de las apuestas, que sirve para denominar al candidato con menos  posibilidades. A menudo se utiliza de manera inversa, para refereirse a una candidatura que presume de perdedora precisamente con la intención de energizar a sus simpatizantes a fuerza de miedo a la derrota.

Con un poco de ayuda del….

Momentum: el producto de la masa y la velocidad, o ímpetu, que en una campaña se aplica a un pico de popularidad. Una noticia, un discurso, una intervención, un imprevisto…cualquier cosa puede provocar una explosión de expectativas en torno a una campaña.

…puede provocar el efecto

Bandwagon: “¡todos a bordo!”. La probabilidad de éxito puede llegar a ser un motivo para decantar el voto. El efecto bandwagon describe un fenómeno en las campañas según el cual existiría gente que se decide por votar al ‘bando ganador’. Si una candidatura da síntomas de tener más probabilidades de éxito que su rival, esos mismos síntomas pueden favorecer el voto de muchos.

Pero ojo. El efecto bandwagon provoca el contraefecto de desmovilización. Un partido no está ganado hasta que el árbitro no pita el final…pero es difícil evitar que el equipo se relaje a pocos miuntos del final si el marcador es favorable.

En estos casos, conviene no perder la perspectiva, y presentarse ante el electorado como un…

Underdog: …

nic0's Flickr

Fuente: nic0's Flickr

¿Puede una campaña publicitaria identificarse con estos términos? ¿Explota Burger King su imagen de underdog? ¿Coca Cola aprovecha el efecto bandwagon? ¿Apple disfruta de momentum?

Portada de The Audacity to Win

Portada de The Audacity to Win

El libro de David Plouffe, The Audacity to Win, es un juguete genial para los frikis de la comunicación política. Plouffe fue el director de campaña de Obama, y el segundo nombre de un consultor político americano que me aprendí (después del de su colega en AKPD, David Axelrod).

En las páginas de ‘The Audacity to Win’, Plouffe, más que narrar, explica el proceso de ejecución de una campaña electoral partir del ejemplo de campaña que todas las madres querrían para sus hijos. A Plouffe  se le iban las horas estudiándose los números de estimaciones de votos-delegados-superdelegados, y esa vena de calculín se percibe en el libro.

Escribe con más precisión que emoción cuando cuenta cómo se forma un equipo de campaña, cómo se toma la decisión de contratar vuelos privados o cómo se consulta una encuesta estatal. Su relato es terrenal y sencillo, y a veces lo adorna con pinceladas de sentimientos calculados que piden una pausa para aplauso. También hay hueco para las historias de sobra conocidas.

A Plouffe se le atribuye la decisión de adoptar la estrategia de 50 estados, frente a otras matemáticas electorales alternativas, o la masticadísima deuda de Obama for America con los medios sociales.

El titulo, ‘The Audacity to Win’, responde a la tenacidad con la que el equipo de campaña se aferró a unos principios de los que estaban convencidos. Y a base de esa tenacidad, cambiaron las reglas del juego. La reacción al escándalo del reverendo Wright, la posición sobre Irak o los impuestos, son algunos de los ejemplos de cómo se saltaron las contraindicaciones, cómo lideró un equipo fiel a la estrategia planteada de manera férrea e incondicional, quizá porque siempre estuvieron más cómodos que sus rivales con el miedo al fracaso.

Me guardo en la caja de herramientas dos conceptos muy distintos que sólo tienen en común el hábil manejo que de ellos hicieron durante la campaña de Barack Obama.

Momentum: supongo que en la versión en español traducirán momentum como inercia, una palabra carente del romanticismo y el gancho que su hermana anglosajona. El momentum es imprescindible en una campaña de hitos como una electoral, que depende del estado de animo en un momento dado. Los esfuerzos comunicativos deben estar calculados para dotar de un empuje especial ese sprint final.

Investigación cualitativa. No conozco muy bien el terreno de la investigación electoral, más allá de las carreras de caballos que muestran las encuestas de los medios. Entiendo que detrás de los ‘recorta dos puntos’ hay mucho trabajo de investigación…pero dudo que tanto como el que se hizo en la campaña de Obama. Plouffe menciona en su libro docenas de encuestas cualitativas que se utilizaban para prever, probar y comprobar las reacciones a los distintos mensajes. A lomos de sus resultados el equipo de Obama supo soportar el viento desfavorable proveniente de los medios, y así poder ejercer esa audacia del título.