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Los caminos de Google suelen ser inescrutables. Cada movimiento, cada decisión es tan secreta como sonada, así que uno no puede sino formarse una opinión desinformada a base de leer artículos llenos de conjeturas más o menos justificadas.

Google desveló el pasado mes de agosto de 2009 que comenzaría a implantar paulatinamente Caffeine. El motor de búsqueda de Google está, al parecer, en constante cambio, pero con Caffeine, los de Mountain View pensaban dejarse de pequeños accesorios y hacer un remozado más general. Conclusión, el mundo del SEO tiritando.

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Este es un pequeño post para lanzar una pregunta al ruedo, para rebotar una duda que me asalta. La primera parte es una explicación de términos para aquellos que estén menos familiarizados con la jerga: ¿qué significan relevancia y popularidad en el mundo de la web? Una definición de términos que me sirve para plantear la pregunta sobre la manera en que el posicionamiento SEO y las estrategias de community management, o SMO, tienen de interrelacionarse entre sí.

Relevancia

Uno de los conceptos más interesantes que me encontré al principio de mi andadura como redactor web fue el de relevancia. Ese término, sinónimo de importancia, ha tenido que ir haciendo hueco en su definición a nuevos conceptos y nuevos matices desde la aparición de internet, principalmente de los motores de búsqueda.

Cualquier motor de búsqueda (Google, Yahoo, Bing…) aspira a ofrecer al usuario de internet los resultados más interesantes en relación con la búsqueda que éste realice. Cuando alguien teclea, por ejemplo ‘vuelos baratos Dublín’, los buscadores intentan devolver el resultado más relevante: es decir, aquél que la máquina interpreta que más te puede interesar. La manera que tienen estas máquinas de medir esa relevancia es a través de un algoritmo que comprende centenares (creo haber oído que, más concretamente, en torno a dos centenares) de variables que comprenden aspectos técnicos de la página (accesibilidad, navegabilidad, usabilidad del diseño de la web) y aspectos relacionados con el contenido (cuántas veces y de qué manera aparecen en tu web términos como los del ejemplo, ‘vuelos baratos Dublín’). En la más rabiosa actualidad, parece ser, incluso tiene en cuenta el historial de búsquedas del usuario.

Los algoritmos de los motores de búsqueda, y, en especial, el de Google, son la fórmula de la Coca-Cola del siglo XXI. Miles de aficionados y profesionales a lo largo y ancho del mundo se devanan los sesos intentando averiguar qué es lo que Google valora como relevante. Imaginad cuántas ventas propiciaría si tuvieras una agencia de viajes que apareciera la primera cada vez que alguien teclea ‘vuelos baratos Dublín’.

El posicionamiento, en función de la relevancia, es la meta del SEO (Search Engine Optimization): una serie de técnicas aplicadas al diseño de la página y a la creación de contenido, orientadas a generar más tráfico, y lo que se tercie, gracias a una ubicación favorable de una web en los resultados de las búsquedas.

Popularidad

Junto a la relevancia, hay otra magnitud para medir el éxito en internet, cuya existencia está ligada a la participación en medios sociales: la popularidad. No la miden complicados algoritmos. La popularidad de un sitio web -o de la persona detrás de ella, que es casi más habitual- se extrae de la interpretación de determinados datos: en número de amigos que tiene en Facebook o seguidores en Twitter; en las veces que alguien responde a sus tweets (Retweets) o las menciones que se le hace a su marca en otras webs o en mails o en chats; en los comentarios que dejan en su blog, la cantidad de gente que se suscribe a su RSS o que participa en sus encuestas; los contenidos que llegan a portales como Meneame, o Digg, o que son etiquetados con Delicious o Stumble Upon…

Pero muchos ruido sobre una marca puede significar que arrecian las críticas. El análisis de la popularidad es más cualitativo, y por ello a menudo más complicado.

La búsqueda de la popularidad se hace a través de estrategias SMO (Social Media Optimization). Estas estrategias van destinadas a generar y monitorizar la conversación que genera una web (personal o corporativa) o una marca a través de las herramientas con las que se cuenta en internet para hablar y para escuchar a los internautas. El SMO es el territorio del community manager,una profesión que parece contar con la simpatía de la moda, aunque, como el SEO, lucha contra la velocidad de paquidermo de muchas empresas y con la falta de ambición y confianza en la red.

Cómo se relacionan SEO y SMO

Cómo se relacionan SEO y SMO

Con este gráfico tan chungo he querido ilustrar la manera que tengo yo, a día de hoy, de percibir los límites de una y otra especialidad del marketing online: SEO y SMO. Es un boceto feo lleno de impresiones, y que me gustaría rebotar para ver si os parece acertado, incompleto, falaz o interesante.

El gráfico intenta ilustrar la siguiente pregunta.

¿Cómo se relacionan entre sí el SEO y el SMO?

Este post (con una larguísima introducción para presentar los términos) surge de la duda sobre la manera que tienen SEO y SMO -o community management- de retroalimentarse. O más bien, cómo una buena estrategia de SMO influye en el posicionamiento de una web, si es que influye. Porque la manera que tiene el SEO de mejorar la popularidad de una marca es sencilla de explicar ya que proviene principalmente de su capacidad de generar tráfico.

Pero la popularidad se puede manifestar de maneras que es posible que un buscador no tenga en cuenta. Y una marca o web muy populares pueden encontrarse con que no son relevantes para los buscadores.

Como dice Sergio Monge, de TallerD3 en su blog personal uno de los factores más importantes que tiene en cuenta el algoritmo de Google, la madre de todos los algoritmos, es el número de enlaces entrantes. Y, además del número, su ‘calidad’ (entendiendo por calidad la relevancia de las páginas que hacen ese enlace entrante o follow -no es lo mismo que te linke Wikipedia a que te linke mrubioes.com- )

Pero hay links entrantes que quizá los motores de búsqueda no pueden contabilizar, pero que revelan una gran popularidad, entendida como la hemos explicado arriba.

  • Links entrantes desde las redes sociales: ¿contabiliza Google los tweets o los enlaces y notas en Facebook?
  • Links entrantes y menciones que se hagan en los correos electrónicos.
  • Messenger, Gtalk… ¿Valoran los motores de búsqueda las entradas que llegan a través de estas u otras herramientas de chat?

Además de los links entrantes, también hay otros factores derivados del éxito de público de una web que no sé si serán tenidos en cuenta por los buscadores.
Suscripciones a través de sindicación RSS (por ejemplo, Google Reader)

  • ¿Valoran los motores de búsqueda el tráfico a una página? ¿Influye el número de visitantes en la relevancia de una web?
  • El número de comentarios, en caso de que la página los contenga.
  • Google sidewiki. La nueva aplicación de Google para hacer el mal :P

Ecce mis dudas. Si me queréis, comentadlas.

La inmediatez mola. Y aunque internet es el nuevo reducto de la inmediatez -después de arrebatarle el puesto a la tele que se lo arrebató a la radio que se lo arrebató a un largo etcétera hasta llegar a las pinturas rupestres o los golpes en troncos huecos- hay webs más inmediatas que otras.

Por ejemplo, Google, dentro de lo maravillosísssssimo que es, es un buscador relativamente pobre cuando se trata de buscar lo último, si se lo compara con otros portales o servicios, como Twitter, Facebook, Tuenti u otras redes sociales en las que las ultimísimas noticias circulan más rápido que la ‘araña’ de Google (esa máquina encargada de detectar actualizaciones, leerlas y colocarlas donde les corresponde).

Ayer salió esta noticia: “Microsoft y Google firman sendos acuerdos con Twitter y Facebook”. Microsoft para su buscador Bing, y Google para Google, respectivamente, han buscado la manera de acortar los plazos de difusión de la información asociándose con las dos redes sociales más importantes del momento.

Algo que me recuerda dos cosas:

Una de ellas es este artículo que compartió hace poquito Millán Berzosa en Twitter sobre la irrupción del ‘tiempo real’ como variable a tener en cuenta en el marketing y la publicidad modernos: Un nuevo modelo de Marketing, Publicidad y Comunicación: El Tiempo Real

Y la otra, que mola más (eso opino yo),  es un artículo que escribí para la web de La Gaceta el pasado mes de marzo, en el que, a raíz de un posible interés de Google por adquirir Twitter, hablaba de cómo portales tan aparentemente diferentes como Google, YouTube o Twitter (a los que a raíz de la noticia habrá que añadir a Facebook), son competencia directa en el mercado de los buscadores.

Google, YouTube y Twitter: pasado, presente y futuro en los buscadores

buscadoresEl blogger John Batelle lanzó una pregunta al aire desde su blog: ¿debería Google comprar Twitter? Más allá de una respuesta empresarial sobre el posible retorno de inversión, hay una invitación a reflexionar sobre la naturaleza delos buscadores. Google, Yahoo, MSN…no compiten solos.

Cuando Google adquirió YouTube por la friolera de 1.650 millones de dólares, el portal de vídeos no era rentable económicamente. A pesar de servir alrededor de 100 millones de vídeos al día, e inspirar la portada del número de diciembre de 2006 de la revista Time (compartiendo protagonismo con todos los usuarios de Internet: La “persona del año” de Time fue “You”/Tú) , los grandes cerebros de Internet todavía no imaginaban cómo Google iba a rentabilizar su inversión. La respuesta se ha hecho esperar, pero parece ser que está ya delante de nuestros ojos, en forma de banners y patrocinios.

Pero, como dice John Batelle en su popular blog, Google simplemente “no se podía permitir no comprar YouTube”. A día de hoy, Youtube se ha convertido en el segundo motor de búsqueda en EEUU, realizando más consultas que el buscador de Yahoo. Google rompió el refranero: si ves que en el futuro es posible que no vayas a poder con el enemigo, únete a él.

Basándonos en ese argumento de Batelle, Google, hoy por hoy, no se puede permitir no comprar Twitter.

La definición más breve de Twitter dice que es un portal de microblogging. La definición más breve de microblogging, que se trata de portales que permiten a los usuarios crear una comunidad de amigos online a las que se envían mensajes de texto de no más de 140 caracteres. De esta forma, la gente informa de su actividad diaria a tiempo real.

Twitter se ha convertido de un tiempo a esta parte en la primera agencia de noticias en llegar a cualquier lugar. Lo demostró en España tras el atentado de ETA contra la Universidad de Navarra, o más recientemente con el amerizaje de un avión en el río Hudson.

De esta forma, gracias a su inmediatez, Twitter se está convirtiendo en otro buscador de relevancia. YouTube es el buscador del pasado: si uno quiere buscar los goles del Madrid-Barça del año pasado, o ver el 1,2,3, de Mayra Gómez Kemp, acudirá al portal de vídeos de Google. Si quiere encontrar el resultado más relevante o más completo con respecto a una búsqueda, lo hará en Google, directamente. Pero la actualidad más fresca se le escapa al gigante de Mountain View.

Francis Pisani, periodista de tecnologías de la información, cuenta en su artículo de soitu.es que un hacker ha cumplido el sueño aún no formulado de Google: a través de una aplicación se incluyen en la búsquedas de Google las cinco últimas referencias en Twitter sobre el tema en cuestión. Probablemente este humilde invento ponga la miel en los labios de muchos.

El principal inconveniente en la adquisición de Twitter por parte de Google, según comentan los portavoces de la blogosfera, es que Twitter no quiere vender. Sus fundadores, Evan Williams y Biz Stone ya rechazaron hace unos meses una jugosa oferta de la cúpula de Facebook, y no parecen andar buscando a nadie que los retires de su trabajo.

¿Debería Google echar el resto?