Me vais a perdonar. Una de mis funciones en mi empresa es la de community manager, y en las redes sociales profesionales firmo como ‘medio experto en 2.0′, pero a menudo me pregunto si no estamos dando vueltas en círculos. Llevo unos cuantos años rebozándome por los medios sociales, y los últimos tres y pico dedicándome profesionalmente a internet, y, aunque es verdad que las cosas cambian, hay muchas que siguen siendo iguales.
¿Estamos confundiendo las fuentes de información?
A veces tengo la sensación de que en internet conversamos los que trabajamos para internet. Una hipótersis corroborada por alguna lectura que no recuerdo que decía que la gran mayoría de los usuarios de Twitter son personas que se dedican a la comunicación (¿es necesario recordar que la mayoría de la gente NO se dedica a la comunicación?). Cuando uno se encuentra con un artículo como este ‘Community manager: ¿moda o necesidad?‘ no puede evitar pensar que ha sido escrito por un community manager o aspirante a ello. Y la gente que lo tuitea, retuitea y requetetuitea son (somos) un montón de forofos convencidos deseando que nos quieran.
Partiendo de esta duda metódica me planteé replantearme las fuentes que consulto en busca de información relevante. Y en base a esta reflexión, planteo la siguiente lista de tipos de fuentes. A cada una de las categorías le corresponde la subcategoría ‘refrito de’, que incluiría todos los sub-contenidos generados a partir de digestiones parciales. Y dentro de cada categoría, por supuesto, existen contenidos con todos los niveles de calidad.

