Empezar un post con “según la definición de la RAE” tiene muy poco arte. Pero me da por ahí.
Arte según la RAE:
Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros
Arte según Wikipedia:
El arte es entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética o comunicativa, a través del que expresa ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, mediante diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos
Según Wordreference.com:
Acto mediante el cual el hombre imita o expresa lo material o lo invisible, valiéndose de la materia, de la imagen o del sonido, y crea copiando o imaginando
¿Qué os parece? ¿Mi post tiene duende? ¿Enjundia? ¿Chicha?
Como no siempre he tenido unos gustos muy refinados, gran parte del uso de mi razón lo he empleado en explicarme y explicar que no es arte todo lo que apesta, todo lo que molesta, todo lo que aburre. Que hay arte en un bestseller, en un grafitti y en una canción punk. Hay grados y hay usos: hay arte que sólo sirve para dejar la mente en blanco, o los ojos en ídem en algunos casos infames; hay arte que divierte (”divertir? Aleja de mí ese verbo!”) y arte que pervierte, que es lo que mola cantidad.
Un anuncio como este únicamente no encaja en la definición de la RAE porque los académicos han dicho eso de ‘desinteresada’.
La pregunta ahora es si los académicos han sabido definir bien el arte.
En poco tiempo ocurrirá el famoso apagón digital y todo el monte será TDT, paquetes digitales u otras especies. Con docenas de canales y audiencias fragmentadas, la publicidad en televisión dejará de estar al alcance de sólo unos pocos ricos que puedan permitirse un spot pirotécnico, y muchas empresas crecientes y PYMES con ínfulas empezarán a querer su hueco entre programas.
No será necesariamente el fin de las superproducciones, sino que veremos una transformación del mercado de la creación de anuncios. Aparecerán spots de autor, spots al estilo Dogma, spots independientes y de bajo presupuesto. ‘Blair Witch Projects’ o ‘American Beautys’ entre ocasionales ‘Avatares’.
Y en el maremágnum de productoras y producciones resurgirá una figura apartada del mundo de la televisión. Un paria con pelo grasiento y camiseta de publicidad: el informático.
Las animaciones por ordenador, una idea, un equipo pequeño, cero actores, cero localizaciones, serán el sabor favorito de los clientes más ahorradores.
El médico me felicitó por mi hígado, aunque no parecía muy contento. “Tú serás de los que no prueban el alcohol…como mi yerno”. Miraba a la pantalla, y, por encima de las gafas, a mi padre, que estaba de pie a su lado.´”El primer día que vino a cenar a casa le pregunté ‘¿qué quieres beber?’, y me respondió, ‘Coca Cola’”, decía, asumiendo la empatía de mi padre. “Yo le dije: no. Si no quieres vino, bebes agua.”
Es triste cuando a uno lo abroncan por no beber mucho. Sin ser abstemio, le he perdido la medida al alcohol, y la línea que separa la romántica embriaguez de un desastre naval se ha vuelto finísima. Tampoco fumo, con el agravante de que recuerdo la fecha exacta en la que me eché mi último cigarro (no cuentan caladas furtivas en alguna de las semanas subsiguientes). He encontrado un nuevo trabajo que apunta al largo plazo y, lo que es más grave: dentro de menos de dos meses tendré un hijo. Soy una especie de muerto en vida.
Saco al perro, bebo poleo menta y decoro la habitación del niño. Me acechan los cielos despejados y en sueños termino sudokus. Tendré que encontrar un nuevo vacío que rellenar, ¿no?
Cambia el espíritu del blog. Por si alguien quiere saberlo.