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Fill in the blanks

El médico me felicitó por mi hígado, aunque no parecía muy contento. “Tú serás de los que no prueban el alcohol…como mi yerno”. Miraba a la pantalla, y, por encima de las gafas, a mi padre, que estaba de pie a su lado.´”El primer día que vino a cenar a casa le pregunté ‘¿qué quieres beber?’, y me respondió, ‘Coca Cola’”, decía, asumiendo la empatía de mi padre. “Yo le dije: no. Si no quieres vino, bebes agua.”

Es triste cuando a uno lo abroncan por no beber mucho. Sin ser abstemio, le he perdido la medida al alcohol, y la línea que separa la romántica embriaguez de un desastre naval se ha vuelto finísima. Tampoco fumo, con el agravante de que recuerdo la fecha exacta en la que me eché mi último cigarro (no cuentan caladas furtivas en alguna de las semanas subsiguientes). He encontrado un nuevo trabajo que apunta al largo plazo y, lo que es más grave: dentro de menos de dos meses tendré un hijo. Soy una especie de muerto en vida.
Saco al perro, bebo poleo menta y decoro la habitación del niño. Me acechan los cielos despejados y en sueños termino sudokus. Tendré que encontrar un nuevo vacío que rellenar, ¿no?
Cambia el espíritu del blog. Por si alguien quiere saberlo.

One comment to “Fill in the blanks”

  1. Chahine says:

    Cinco años son largos a veces.

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