Creo que todo el mundo lleva un blog dentro. Por algún motivo masoquista me gusta intentar convencer a los demás que los problemas de su vida se solucionarían escribiendo un blog.

Una de las respuestas más populares para darme largas es ‘no tengo tiempo’; la otra es ‘y de qué quieres que escriba?’. Yo siempre respondo lo mismo. Que uno tiene que escribir de lo que hable con sus amigos cuando toma unas cañas. Es la prueba del algodón. La gente sólo tiene cosas interesantes que decir sobre aquello que le interesa; pero sobre aquello que le interesa suele tener cosas interesantes que decir. Es un hecho, sobre todo entre los que somos más charlatanes.

El otro día comentaba con Edu, de Deditec, que me había llegado una alerta de Google que me redirigía a un Tweet. Y lo primero que me dijo fue “a ver cuánto tardan en Twitter y Facebook en cambiar la política de privacidad”. Días después me llegó otra alerta que me redirigía a un perfil de Facebook. Y así es como nació este post.

Volvemos sobre uno de los primeros temas sobre el que escribí en este blog: la discreción y su hermano malvado el exhibicionismo. La privacidad en internet vive ahora una fase de experimentación, con el método del ensayo y error. Se abren puertas, se escapa la gente, se cierran puertas. Se abren ventanas, la gente se abriga, se cierran ventanas. El hecho de que Google indexe tweets es una novedad extraña. Hasta hace unos días lo que se contaba en Twitter, quedaba en Twitter. Y, aunque hacer búsquedas temáticas en la red social de microblogging es sencillo y está al alcance de cualquiera que se haya sacado la EGB en 2.0...por lo menos estaba la barrera de la EGB.

En el momento en el que Google entra en la ecuación, lo que se dice en Twitter de convierte en dominio público, de la misma manera que lo son, muy a pesar de algunos, los contenidos de cualquier periódico digital.

Aporta Edu, co-autor de este blog, el apunte técnico: mientras que a día de hoy puedes limitar la entrada de la araña de Google en tu web con un sencillo fichero -robots.txt -, en Twitter no existe la manera de modificar el código autogenerado.

¿Conclusión? Salvo aquellos más avispados, la mayoría de los tuiteros se enterarán / nos enteraremos por las malas de que nuestro tweets han llegado a malas manos. Pero, por otra parte, no nos estará bien empleado. Eso nos pasa por tuitear!

Así que cada pájaro que aguante su vela.

29 de octubre: Facebook cambia su política de privacidad.

Queremos ganarnos tu confianza siendo transparentes sobre el funcionamiento de Facebook. Deberías leer este documento al completo, pero prestando atención en particular a estos tres puntos

¿Y cuál es el primero?

Facebook está diseñado para poner fácil el que compartas tu información con toda la gente que quieras. Tú decides cuánta información quieres compartir, y lo controlas a través de la configuración de la privacidad. Conviene que revises  la configuración por defecto y que la cambies si es necesario para reflejar mejor tus preferencias.

Hasta aquí

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