Twitter y LinkedIn se han casado. Se han casado según las costumbres polígamas y devoradoras que siguen los portales sociales, que enarbolan de una manera bastante convincente la bandera de los beneficios incuestionables para el usuario.
Si hace unos días hablábamos de acuerdos entre Facebook, Google, Bing y Twitter, hoy es la red social profesional más pujante (social network on steroids, decían en el post a través del cual he conocido la noticia…cuyo nombre no consigo recordar) la que se une a la cama redonda. Aquí tenéis un vídeo con Reid Hoffman de LinkedIn y Biz Stone de Twitter explicando los motivos y las ventajas que aporta esta asociación.
Suena interesante. De hecho a mí me ha llevado a desempolvar mi LinkedIn, porque soy de los que cree, como dice Biz, que los perfiles virtuales son una especie de currículum online que uno puede esgrimir en el momento adecuado. Más aún si trabajas en la web.
Un paso más en la consolidación de la identidad online, esa asignatura pendiente tan difícil, tan controvertida y tan poco interesante empresarialmente. Es como la guerra de los cargadores multiplicada por mil en posibilidades empresariales, y por un millón en relevancia sociológica.