Internet no olvida. Es una de las nuevas condiciones que impone la comunicación, y que me lleva a la misma conclusión a la que llego una y otra vez: las nuevas herramientas de la web van a obligar a mucha gente a esforzarse más. Me gusta. Internet no olvida, es contestona e inteligente.
Juan José Güemes se ha subido al tren de la blogosfera y de la twitteresfera. Bienvenido. No puedo saber cuánto tiempo lleva, pero calculo que se trata de semanas. Lo cual demuestra que bastan un par de semanas para llevarse una lección de cómo funcionan el ciberespacio y sus habitantes.
Güemes publicó en su blog una sección que llamaba El Progresí: un diccionario de términos en los que atacaba con sarcasmo al PSOE. El Progresí triunfó entre los lectores, quiernes pronto empezaron a sugerir sus propias acepciones a términos a través de los comentarios, de Twitter, supongo, y del perfil de Facebook, me consta. La temperatura empezó a subir y Güemes no quiso bajarla. El Progresí contenía escasas perlas de humor malvado, pero fino (me hizo gracia Deleires, aunque ahora no recuerdo su definición completa. Algo así como “alucinaciones que provocan la visión de acontecimientos planetarios”), y un puñado razonable de mensajes iracundos. Muchos de ellos, cosas que un político no debe decir o fomentar.
El primer error de Güemes, sospecho, fue no tomarse muy en serio su blog. Pensar que era una especie de diario privado sin demasiado interés en el que se puede poner lo que se quiera. Aprendió pronto que un traspiés en un blog puede acabar siendo tan notorio como una pifia en un mitin. Un blog es un medio de comunicación representativo. Es digno, y mucha gente lo lee con seriedad.
Las críticas corrieron como la pólvora. Algunas definiciones eran directamente insultantes y difícilmente perdonables puestas en boca de un político.
CiudadASNOS.- Personas que se conforma con que los socialistas se perpetuen en el poder aunque hagan las mayores barbaridades. Cabe otra acepción, persona que se convierte en dicho término cuando permite que le inculquen valores y principios marxistas y retrógrados e ideologías adoctrinadoras socialistas y comunistas
La respuesta de Güemes a las críticas fue relativamente rápida. Como contaba El País
“He pagado la novatada”, es la explicación de Juan José Güemes. El consejero asegura que sólo dos de las definiciones del diccionario progresí son suyas y que el resto se le ha “colado” como comentarios de terceros. “Nada más lejos de mis convicciones políticas y de mi forma de ser que las afirmaciones que puedan ser ofensivas respecto a las creencias o la forma de pensar”
Aquí se puede leer la nota aclaratoria en la que Güemes trata de decir que lo que escribió estaba totalmente fuera de su control.
“Debo disculparme por mi desconocimiento sobre algo que se publicaba a través de mi blog, pero quiero aclarar, que yo nunca las he escrito y por supuesto, no las apruebo ni las comparto.”
El post fue eliminado fulminantemente, pero ante la posibilidad de que desaparecieran las pruebas del delito, detractores de Güemes rescataron capturas de pantalla que impidieran que se negaran los hechos.
Segundo error de Güemes. Pensar que en internet basta con una rectificación rápida. La web es un espacio de comunicación bidireccional en la que todo el mundo parte de un punto de partida similar. Existen miles de ciudadanos normales de Madrid que tienen mucha más voz y mucha más influencia que él dentro de esta esfera. Y entre ellos, muchos se sintieron ofendidos, y otros gozaron el desliz. Dicen por ahí, en Disgresiones Virtuales, con mucha razón:
Y lo más importante, el poder que tiene la web 2.0 es inmenso. Es capaz de enfrentarse al más poderoso paje de la más poderosa lideresa desde el más humilde de los blogs.
Capturas del post de El Progresí como la de Don Ricardo florecieron como setas. La evidencia está visible, y es innegable.
Tercer error de Güemes. No contar con la astucia de los internautas. No es fácil poner como excusa el funcionamiento de un blog cuando uno se dirige a blogueros duchos. Netoraton lo resume así, porque sabe cómo funciona WordPress (que es la plataforma que utiliza JJGüemes):
- Incluía las definiciones en el propio texto del post, no en los comentarios,.Vamos, que las puso él.
- Y cuyos comentarios están moderados, es decir, no se puede publicar sin la autorización del autor. Vamos, que los autorizó él.
Recapitulemos: en internet no se puede hablar a la ligera, es muy difícil desandar el camino, si no se hace con una excusa creíble o con una disculpa sincera, y no se puede esperar que la gente se crea una mentira. Aunque sólo sea porque basta con que UNA persona descubra la verdad para que la sepan todos los demás (no es el caso, porque las excusas de Güemes no creo que le valieran a nadie que se haya escrito o leído asiduamente un blog)
Güemes habrá aprendido, esperemos, que hay que tomarse más en serio a los internautas, que los blogs no son patios traseros para miserias privadas y que no se debe mentir. Todo esto, partiendo de la base de que ya había entendido con anterioridad, o alguien le había hecho entender, que hay que estar presente en Internet, con lo cual la única escapatoria que le queda al consejero de Sanidad es cerrar su blog y su Twitter (lo cual llevaríamos muy mal los que nos movemos por aquí) o asumir el error y esforzarse más la próxima vez para no pagar la novatada de nuevo.
Esforzarse más. Sólo es eso.
